El punto de inflexión fue cuando comencé a orar y a buscar la voluntad del Señor y quise soltar a Mason. Ya no me importaba cuándo se restauraría nuestro matrimonio. Lo dejé todo, mi vida, para vivir los sueños de Dios. Dejé el trabajo donde estaba, que no era la voluntad de Dios, y comencé a tener tiempo para mi esposo, para mí misma, para mi hogar.
quiero animarte a que vengas aquí todos los sábados para compartir tres cosas por las que estás agradecida, relacionadas con la semana pasada. Así es como convertimos el agradecimiento en un hábito, lo que por supuesto cambia la vida