“Él se está encargando de aliviar mi carga” ( PARTE UNO)

♕ La Promesa del día: “Dejen de estar tristes y enojados. No griten ni insulten a los demás. Dejen de hacer el mal. Por el contrario, sean buenos y compasivos los unos con los otros, y perdónense, así como Dios los perdonó a ustedes por medio de Cristo.” Efesios 4:31-32

Te invitamos a unirte a nuestras reuniones por zoom de Compañerismo de Restauración, disponibles los domingos y miércoles.  Únete esta semana: Haz clic AQUI para el enlace de Telegram. Te esperamos 💝

De ~ Anastasia en Colombia

☊ Alabanza de Anastasia

Desde niña he sido algo obsesiva con el ordén esto me traía conflictos con mi hermana quien es un poco más relajada al respecto, yo contendía con ella en mi corazón porque compartíamos la habitación y yo terminaba recogiendo siempre el desordén de ambas. Cuando conocí a mi esposo y su forma de vivir en su casa materna noté que él era muy desordenado y pensé “parece que Dios me estaba entrenando con mi hermana” jajaja.

Durante el tiempo que estuve separada de Federico fuí libre de esa carga, pero me creerías si te dijera que llegué a extrañar el tener que alzar su desorden? Si realmente uno puede extrañar esas cosas en esa etapa del viaje... El punto es que ahora que hemos sido restaurados no había experimentado por casi dos años la molestia por estar alzando el desorden en mi casa, creo que llevaba todo el mes o quizás mucho mas tiempo murmurando y rezongando en mi corazón porque tenia que recoger, me decía: “otra vez esto fuera de lugar”, “porque no puede dejar esto cerrado...” “¿Es tan difícil dejar todo como lo encuentra?”, este tipo de pensamientos fueron aumentando lentamente, hasta que me encontré enojada, primeramente con mi perro, a quien regañaba por soltar pelo jajaja... se que suena ridículo porque ahora lo entiendo, ¿como puedo discutir con mi perro por algo que él no puede controlar?

Esa actitud estaba en aumento y no me daba cuenta porque pensé que lo estaba controlando toda vez que no peleaba con Federico. Pero la semana pasada los episodios de desorden aumentaron y me sentía que iba detrás de él limpiando y recogiendo todo, como si un huracán derribara y yo tratara de contenerlo, estaba pendiente de que no hiciera el mas mínimo desorden y le recordaba él no hacerlo, sin embargo él continuaría, y no porque no quisiera, sino porque simplemente él tampoco puede evitarlo, pero mi paciencia estaba llegando al límite.

A esto se sumó que Federico me pidió que trabajara sábados y domingos para lograr estar listos para una auditoria en el trabajo, por lo que me sentía al límite tratando de mantener mi hogar limpio trabajando todos los días, pero lo que realmente colmó mi paciencia fue que el domingo yo aseé nuestra casa, preparé el almuerzo y me dispuse a trabajar -ya cansada realmente- y en todo ese tiempo mi esposo estaba descansando acostado en la cama, no lo negaré me sentí celosa y enojada, no podía entender como "yo tenia que hacer todos los esfuerzos". Tenia eso en mi corazón “soportando” en silencio hasta que Federico dijo en la noche que tenia hambre, fue a la cocina y me preguntó que cenaríamos, yo sugerí sandwiches y pensé “genial va a preparar algo de comer”, a penas lo dije el respondió si eso esta perfecto y regresó a la cama, así que entendí el mensaje, el esperaba que yo preparara la cena, me enojé más y estaba a punto de estallar.

Me retire a la cocina porque estaba enojada y necesitaba despejarme, entonces le hablaba a mi EC (Esposo Celestial) con enojo, preparé la cena y le serví totalmente en silencio, y como me sentía tan enojada, tome mi celular por la Biblia y audífonos y me encerré en el baño, estaba tan enojada que lloré a mi EC y le dije todo como lo sentía exactamente, abiertamente y sin retener nada... Entonces Él me calmó guiándome a través de la Biblia, “Dejen de estar tristes y enojados. No griten ni insulten a los demás. Dejen de hacer el mal. Por el contrario, sean buenos y compasivos los unos con los otros, y perdónense, así como Dios los perdonó a ustedes por medio de Cristo” (Efesios 4:31-32), alabé a mi EC por no dejarme hacer una escena, y por haberme enseñado a llevarle todo a Él primero.

Así que le entregué la situación a mi EC con la confianza de que Él se está encargando de aliviar mi carga, y salí renovada, con una sonrisa y gracias a Su amor, pude simplemente abrazar a Federico y dormir en paz y sin peleas.

Continuará...

Sigue los testimonios de #Anastasia
Anastasia es una socia que diezmaAprende más.

Anastasia es nuestra Pastor del Ministerio de Español y Directora de Rama, para el Equipo de Español.


Recursos disponibles en nuestras librerías