Dios me respondió

 La Promesa del día: "Los que están dominados por la naturaleza pecaminosa piensan en cosas pecaminosas, pero los que son controlados por el Espíritu Santo piensan en las cosas que agradan al Espíritu". Romanos 8:5

Lo principal que aprendí con el Principio #6 "Aumento del Espíritu", es que no hay una manera "a mi manera", y muchas cosas yo ya sabía, pero no era lo suficientemente valiente y sabia para aplicarlas, una de ellas es el ayuno y la otra es ser firme con mi hijo mayor —para aplicar disciplina— sin llegar a la ira. Debí, en paz y con serenidad, quitarle el PlayStation y la computadora antes, y debí enviarlo en taxi a su colegio antes, para que aprenda a respetar mi tiempo y que no soy el chofer de sus caprichos, y así no hubiera llegado a este lamentable estado. Pero lo principal que aprendí es definitivamente que Dios me respondió, y que lo que necesito es morir a mí, en ayuno a Su manera, no a mi manera. Es duro, más me confronta con la profundidad egoísta de mi corazón, que en realidad "hago lo que no quiero" porque la carne está muy fuerte en mí.

Estoy arrepentida de mis actos, y una vez más el Señor me hizo ver que he sido de doble ánimo y doble cara, que aunque no discuto casi nunca con mi esposo, sigo siendo contenciosa con mi hijo, que es la persona adulta más cercana a mí, y sigo teniendo ira, y que no se trata de la restauración de mi matrimonio, sino de rendir al Señor, este carnal deseo de control y toda otra debilidad que va contra el Espíritu. Me pesó mucho dejar un mal ejemplo a mis hijos, y pude ver que la malcriadez hacia mí de mi hijo, es precisamente un fruto de mi ira en su vida.

Aprendí en esta lección, que mi carne está muy fuerte en mí, que debo ayunar para debilitar esta carne, pero ayunar en serio, no a mi manera, buscando la sanidad, buscando qué herida o pecado tengo de raíz, que ha dado este fruto ¡de amargura y maledicencia! ¡No lo quiero! Y gracias le doy al Señor por llevarme al devocional de hoy, porque palabra a palabra, fue a mi medida.

Estoy compartiendo varios devocionales, y este proceso de prueba con la ira y con mi restauración, a mi hermana Sonia que está pasando por duras pruebas de restauración matrimonial (y de corazón también). Intento compartir con ella desde mi propia prueba y cómo el Señor me trata a mí, porque a toda costa quiero evitar mirar con juicio, pues yo tengo mi debilidad, ella la suya, y sólo el Señor es quien juzga, perdona, restaura y restituye.

El Señor me mostró esta raíz; en primer lugar el ayuno es para matar la carne (esta planta que da malos frutos) y conforme la debilita, la raíz se debilitará, quedará expuesta y será fácil sacarla de mi tierra (mi corazón). Matar de hambre esta carne, para que ¡al fin! sea libre para hacer lo que quiero: hacer y vivir la voluntad buena, agradable y perfecta de mi Señor porque lo amo.

Querida amiga: el Señor ha mirado tu corazón, y quiere sacar de tí eso que te molesta. Rinde a Él tu corazón, confiesa tu debilidad, clama a Él y te responderá, como me respondió a mí. ¡Pide, llama y busca (Mateo 7:7) y lo conseguirás!

Sus promesas:

"La naturaleza pecaminosa desea hacer el mal, que es precisamente lo contrario de lo que quiere el Espíritu. Y el Espíritu nos da deseos que se oponen a lo que desea la naturaleza pecaminosa. Estas dos fuerzas luchan constantemente entre sí, entonces ustedes no son libres para llevar a cabo sus buenas intenciones". Gálatas 5:17 (NTV)

"Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa no existe nada bueno. Quiero hacer lo que es correcto, pero no puedo. Quiero hacer lo que es bueno, pero no lo hago. No quiero hacer lo que está mal, pero igual lo hago. He descubierto el siguiente principio de vida: que cuando quiero hacer lo que es correcto, no puedo evitar hacer lo que está mal. Amo la ley de Dios con todo mi corazón, pero hay otro poder dentro de mí que está en guerra con mi mente. Ese poder me esclaviza al pecado que todavía está dentro de mí. ¡Soy un pobre desgraciado! ¿Quién me libertará de esta vida dominada por el pecado y la muerte? ¡Gracias a Dios! La respuesta está en Jesucristo nuestro Señor. Así que ya ven: en mi mente de verdad quiero obedecer la ley de Dios, pero a causa de mi naturaleza pecaminosa, soy esclavo del pecado". Romanos 7:18-25

“Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa.” Gálatas 5:16

"El ayuno que he escogido, ¿no es más bien romper las cadenas de injusticia y desatar las correas del yugo, poner en libertad a los oprimidos y romper toda atadura?" Isaías 58:6 (NVI)

~ Romy en Bolivia

 

Yo llevo mas de año y medio luchando por la restauración de mi matrimonio, estas últimas semanas han sido difíciles pareciera que todo se ve oscuro, pero en esa oscuridad hay una luz que es el Señor y este Principio # 6 "Aumento del Espíritu". Tenemos que dejar de hacer lo que SABEMOS que está mal, realmente es con lo que yo he luchado; pero no he entregado completamente mi corazón al Señor, poner toda mi confianza en Él y depender de Él, este principio me ha dado varios aspectos muy importantes para lograrlo.

Discutir, no discuto con mi esposo pero sí con mis hijas; preguntar: no pregunto pero por dentro estoy haciendo todas las preguntas que no hago por fuera: dejar de pedir: no pido pero tengo que aprender a depender solamente del Señor; y soltar a mi ET: le pido a Dios que me guíe para hacerlo de acuerdo a Su voluntad, vivir conforme al Espíritu en las cosas del Espíritu.

Tengo que quitar mis ojos de mi ET y entregarme completamente al Señor, he hecho oración, he leído Su palabra, he hecho ayuno, he cambiado en muchas cosas, creo que no soy la misma de antes pero este principio tocó mi corazón y me dio una respuesta: “Porque los que viven conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu" Romanos 8:5.

Tengo que vivir conforme al Espíritu. Es sólo como Dios obra "en nosotros" que somos transformados. Además de permitir que la obra de Dios trabaje en nosotros, trabajamos con Él, MATANDO la carne a través del ayuno. El ayuno es una manera en que un creyente que quiere crecer en Dios puede matar la carne y aumentar en las cosas del espíritu.

Fortaleceré mi ayuno, pediré al Señor de cómo hacer un ayuno agradable a él. Al igual, todo lo que yo haga diariamente le pediré dirección y guía a Él.

Querida amiga: yo se que este camino no es fácil, si decidimos luchar por nuestra familia, solo podemos hacerlo agarradas de la mano del Señor, en todo este tiempo que he abierto mi corazón a nuestro EC mi vida tiene otro sentido que es amarlo a Él por sobre todas las cosas y cuando yo logre poner todo en Sus manos voy a ser completamente feliz.

Sus promesas:

"Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada" Juan 15:5 (NVI)

Este verso junto con Romanos 8:5 son importantes para mi porque el Señor es quien ha estado a mi lado en este camino, sin Él yo no podría hacer nada, Él me ha dado la esperanza para seguir. Hubo un momento en mi vida que yo me sentía en un hoyo profundo pero Él me sacó de ahí y sé que tengo que morir a los deseos de mi carne y dejar que sea el Espíritu Santo el que permanezca en mí y en esto es que estoy en estos momentos.

~ Carmen en Nicaragua