Dios me mostró de una manera tangible que no hay oración que Él no escuche 🥹❤️🩹… Mi Amado trajo a mi mente todos esos momentos, esas noches, esas madrugadas, esos ayunos donde una y otra vez oraba esa palabra por mi cónyuge. 😭
Esta semana he estado, tensa, porque mi hija, que recién cumplió 15, fue invitada por algunos compañeros, a ir a una cabaña el fin de semana. Es a unos kilómetros de la casa. Sinceramente, cuando me dijo, que le diera permiso, no supe que decirle.
Estoy agradecida por este mensaje hoy. Recientemente caí y cometí adulterio, y sinceramente era tan autosuficiente que recuerdo haberle dicho a mi esposo que nunca haría eso. Me sentí tan confrontada y sentía que Dios quería que permaneciera en esa convicción, pensando: ¿cómo podría acudir a Él tan rápido y sentir alivio tan pronto después?
No hay otro nombre como el nombre de Mi Amado. Vengo a testificar que Él obra milagros, restauraciones y revoluciones en este tiempo tal y como hace siglos.
El Señor permitió una serie de dificultades y debo admitir que me costó mucho quedarme quieta para ver la obra de mi Amado. Por eso es muy importante no quedarnos solo con lo que nuestros ojos terrenales ven. Él siempre está obrando.
Agradezco profundamente a mi Amado Señor, porque sé que todo esto fue obra Suya. Mi hijo estaba feliz, y yo pude ver cómo se rompía una barrera entre mi esposo y yo. Antes, él evitaba mirarme y bajaba la cabeza con pena, pero yo le pedía al Señor que me ayudara a tratarlo con amor. Y así fue…
Y yo también lo sabía. No fue coincidencia. Fue Dios moviendo cada pieza con su perfección maravillosa. Él obra así: de maneras que nos sorprenden, que nos dejan sin palabras y que nos recuerdan que no depende de nosotras, sino de Él.
La primera vez que conocí RMI, la primera vez que mi esposo terrenal me dejó, comencé a diezmar. Lo hice fielmente en mi iglesia local durante unos meses, pero después de su regreso, dejé de diezmar por temor a que no quisiera. Caí en la trampa de intentar complacer a mi esposo terrenal
Y entonces lo vi y no lo podía creer:… vino a mi corazón como un susurro: “Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos.”
Este año comenzó una temporada que jamás imaginé vivir de manera tan clara: una etapa donde mi Amado empezó a cumplir, uno a uno, los deseos que mi hija había guardado en su corazón durante años.
