"Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócele en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas."¹
Dejar que él guíe mi día, desde que abro los ojos hasta que decido qué preparar para el almuerzo, qué ponerme y qué hacer primero en mi lista de pendientes, es una manera maravillosa de incluirlo en mi vida y construir la relación que ambos anhelamos.
Este es un principio que debo recordarme a diario. Durante años, me guié por mis emociones, mis pensamientos, mi propia comprensión y, en muchos casos más, por lo que otros me decían o pensaban de mí. Por eso, es algo que debo tener presente y pedirle a mi Amado Esposo que me lo recuerde, que le pregunte sobre todo en mi vida diaria, para no volver a lo que he hecho durante años: ser independiente de Él y de su voluntad.
Bendito sea Su amor que me alcanzó y la sabiduría que descendió a mi corazón, para que anhele su opinión en todo, porque al final, esa es la única que importa.
No me ha sido fácil reconocer si es Él o sigo siendo yo, pero una forma en que me hizo ver que, si fuera su voz, era algo que tendría que pedirle ayuda. Que su voz me pediría algo que no me siento bien en la carne, que su voz a veces es silenciosa, pero cuando habla, su voz es suave, gentil, amorosa y no condenatoria.
Notas de pie

Kathleen, que bonita esa relacion que has construido con Nuestro Amado.Y si a veces.me pasa que no se si lo escucho bien, pero vamos creciendo en sabiduria para reconocerlo.
Y disfrutar de hacerlo nuestro Consejero en todo.Gracias por recordarnoslo.
Gracias por traer esto a nuestro blog Jewel.
Creo que es algo con lo que todas podemos identificarnos, porque quisiéramos oírlo tan claro como la voz humana… También he ido aprendiendo a distinguir Su voz en medio de esas situaciones “pequeñas” que también son mi deseo de dejar que EL gobierne. Creo que una buena señal es que Su voz transmite paz y convicción, no duda, ni culpa…