«Yo soy el Señor su Dios. Si escuchan mi voz y hacen lo que yo considero justo, y si cumplen mis mandamientos y estatutos, no traeré sobre ustedes ninguna de las enfermedades que traje sobre los egipcios. Yo soy el Señor que les devuelve la salud.»¹
Amadas confieso que no me pasó por la mente compartir este testimonio, y les advierto que mi testimonio es un poquito largo, quizás no lo compartí por vergüenza, pero llevo días en un proceso donde debo estar quieta un proceso de la conocida “paciencia” lo que leí en un testimonio de Jewel “la paciencia es una virtud” y yo me encuentro en medio de ese proceso.
Bueno hablando con mi Amado Esposo Celestial, le decía que yo quería compartir algo porque Él ha hecho muchas maravillas en mi vida, quería o quiero quitar la mirada a otra situación que estoy pasando con mi carro, como les mencione el proceso de la paciencia y todo lo que ella conlleva (tolerancia, confianza, esperanza, y sobre todo fé) tratando de quitar la mirada a mi vaso casi vacío el cual debo mirar lleno le pedí a mi Amado hacer otras cosas y termine yendo a un Gym donde me siento muy bien porque es solo para mujeres y la música que allí se escucha es solo cristiana, de hecho la entrenadora es cristiana🙏🏻 lo Alabo por eso porque hasta de lo más mínimo mi Amado tiene cuidado, el sabe que voy al gym solo por salud, nada de eso por vanidad física.
Pero confieso que buscando quitar la mirada a la situación de mi carro, desvíe un poco el verdadero propósito lo cual puedo decir que fue como un descanso porque me estaba sintiendo cansada, llore mucho, sufrí mucho al ver cómo todo se complicaba más y más hasta que ví la mejor manera de soltar fue quitando la mirada y distraerme viendo como ayudo la salud de mi cuerpo, y en realidad lo que quedaba era más cansada cada día que llegaba de entrenar.
Este testimonio no es para avergonzar al mi esposo terrenal lo hago para alabar glorificar y dar honra a mi Esposo Celestial 🙏🏻
Comienzo con: «Yo soy el Señor su Dios. Si escuchan mi voz y hacen lo que yo considero justo, y si cumplen mis mandamientos y estatutos, no traeré sobre ustedes ninguna de las enfermedades que traje sobre los egipcios. Yo soy el Señor que les devuelve la salud.»¹
En el año 2012 diagnosticaron que mi esposo terrenal tenía VPH. Yo he compartido anteriormente que siempre perdonaba las infidelidades de él, pero como Dios conoce los corazones, Su plan era otro, rogué muchísimo que mi resultado fuera negativo, pero fue todo lo contrario. Y tanto mi esposo terrenal como yo fuimos sometidos a dolorosos tratamientos donde el (y hasta ahora lo puedo entender) tuvo que ser circuncidado. 🙏🏻 Alabo a mi Amado por eso 🙏🏻
Luego pasaron 12 años, para el año 2024 después de un año de tratamiento para detener el crecimiento de unos miomas que estaban creciendo en mi útero, tuvieron que intervenirme y extraer mi matriz a causa de una hemorragia producida por los miomas. Resulta que la perdida de sangre hizo que mi hemoglobina bajara sus valores y activará de nuevo en mi el VPH, a causa de ese virus en mi, mi corazón se llenó en el 2012 de orgullo, de rabia, de amargura y me aparte de Dios, y durante varios años anduve perdida por el mundo, para él 2017 cuando comencé a buscar a Dios poco a poco fui siendo limpiada de mis maldades y de mis pecados.
Cuando llegué a RMI mi Amado me llevó al perdón, tenía que perdonar ami esposo terrenal, puesto que lo culpaba de haberme contagiado este virus tan mortal en la mujer. Y en el año 2023 fui quebrantada, recuerdo que llorando decía “lo perdono, así me toque morir por esta enfermedad lo perdono”.
Princesas, Dios hizo maravillas cuando yo perdóné a mi esposo terrenal, hizo que de su mismo corazón saliera incluirme en un seguro que él mismo pagaba. Luego enfermé; así no más de la nada, yo estaba bien, y de un día para otro comenzaron unos dolores de vientre terribles. Fui al seguro clínico, me enlistaron los primeros días de febrero y en caso de cirugía debía cumplir un año, pase ese año de tratamientos sin mejoría alguna, en febrero del 2024 fui a las oficinas donde planifican las cirugías y la lista de espera era larga, tenía que esperar unos 6 meses mas, y en esa dulce espera Dios me dió una palabra, mejor dicho una promesa donde claramente me decía que la hora estaba cerca, sabía que iba a ser operada
«Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.»²
Llegó el mes de agosto, asistí de nuevo al ginecólogo y por orden de él, me envió a las oficinas de planificación para que me dieran orden de cirugía en una semana.
Fue así como mi Amado Esposo Celestial restauró lo que pasó.
Queridas, hoy les comparto este testimonio un año después y gozo de vida y salud gracias a la misericordia de mi Señor 🙌🏻 gracias a Erin que hoy estoy haciendo el Curso#2 “Reconstruir” por segunda vez escuchando el vídeo de “estar animada” y ella habla sobre las enfermedades, fue como que mi Amado me recordara que debía compartirles este testimonio a ustedes para darle toda la gloria y alabanza que Él se merece 🙌🏻
Cuando llegue a RMI yo no quería que mi Matrimonio fuera restaurado, quería ser restaurada yo, estaba mal en todo, ya no quería estar llena de inmundicia, y aunque no camino en perfección se que Sus ojos están puestos sobre mi, que vivo y respiro gracias a su infinito amor y que Él terminará su obra en mi y no solo en mi, también en el mi esposo terrenal y en mis hijos 🙌🏻
Dios restaura personas, hay mucha gente orando para que Dios restaure el matrimonio, pero continúan con el mismo temperamento explosivo, con una frialdad que hiere, no están disponibles a obedecer la palabra de Dios y mucho menos la leen, y se preguntan porque Dios no ha hecho nada todavía y es porque aún no han permitido que Él haga algo en su vida, un matrimonio restaurado comienza con un conyugue que ha sanado, el hogar en paz comienza por alguien que decide dejar de transferir la culpa, la amargura y empieza a buscar a Dios con todo su corazón y a obedecer Su palabra para que su vida pueda ser transformada.
No sirve de nada pedirle a Dios que sane lo que todavía no has entregado en rendición a Él. Dios no va a restaurar a dos personas heridas, el primero sana a cada uno y después reconstruye lo que el pecado destruyo, mientras que Oras para que Dios cambie a tu pareja Él está esperando que te sometas y te dejes quebrantar por Él, te arrepientas de todo corazón, porque no es el matrimonio el que necesita nacer de nuevo, eres tú, la restauración comienza desde adentro, cuando eso sucede cambia nuestro lenguaje, la forma de amar, la forma de actuar, si quieres un matrimonio restaurado por Dios, se tu entonces la primera persona transformada, tal cual como nos aconseja Erin. Ella reconoce que fue una farisea y es lo que todas tenemos que hacer, reconocer nuestro pecado y dejar de ver los pecados del esposo terrenal.
Amadas este es mi testimonio de alabanza que Él Señor me pidió que les compartiera para honrar, glorificar y exaltar su nombre y su Poderío,🙌🏻🙌🏻🙌🏻
Notas al pie

Gracias por compartir tu testimonio, Celeste. Es bastante valiente de tu parte el compartirlo. No pude evitar pensar en la etapa e la que supe de la infidelidad de mi esposo, me llené de temor —basado en el orgullo espiritual— de contraer alguna enfermedad por causa del pecado de el, fue tan liberador para mi —como confrontatnte— el soltar ese orgullo espiritual y confiar completamente en el cuiado de mi Amado, aun si permitia una situación tal, confiar en que EL lo usaria para mi bien. Puedo testificar que EL me cuidó, me guardó de todo ello mientras confié en EL y sinceramente desde que me enseñó que Él me cuidaría dejé de preocuparme o de pensar en eso y “conforme creí me fue hecho” no pasé por ninguna de esas situaciones.
También es cierto que nuestro Amado comienza Su obra en los corazones de ambos cónyuges, aunque a veces parece que inicia con uno solo. Cada proceso es único, y Él sabe exactamente cómo trabajar en cada corazón con paciencia, amor y misericordia. Su fidelidad nunca falla, y usa cada detalle —aun los que no comprendemos— para guiarnos hacia un cambio profundo y lleno de vida. Todo comienza cuando recibimos Su amor y nos rendimos en Él; ahí es donde nace el deseo de ser transformadas.