Durante nuestra separación, la clase de mujeres solteras de la escuela Dominical me pidió que me uniera a ellas. Compartí con ellas que yo no estaba soltera, sino casada, ¡y si Dios quiere sería así siempre! Me enteré de RMI cuando estaba en la iglesia hablando con una mujer divorciada; ella me dio su folleto y compartió su situación conmigo.
Quiero animarte a que vengas aquí todos los sábados para compartir tres cosas por las que estás agradecida, relacionadas con la semana pasada. Así es como convertimos el agradecimiento en un hábito, lo que por supuesto cambia la vida
