EL SEGUNDO MILAGRO QUE VEO EN LA VIDA DE MILAN.

Cómo al cabo de una hora recibí una llamada de mi hija; diciéndome que mi nieto menor (Milan) se había tragado una pila y que iba saliendo a la clínica a llevarlo de emergencia.
Debo confesar que sentí de todo por mi cuerpo, pero humanamente me controle, en el fondo sentía que nada era así. El detalle es que no podía imaginarme que en medio de la prueba era necesario que la temperatura del horno subiera 7 veces más fuerte.

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